Responsabilidad Social Empresaria
 
La estructura básica del Índice de Responsabilidad Social Empresaria
Introducción

 
En el punto anterior hemos presentado los criterios conceptuales que permiten demarcar lo que debe o no estar incluido en el IRSE, es decir, los criterios que permiten identificar qué es necesario evaluar cuando se está tratando la cuestión de otorgar certificados de responsabilidad social a las empresas. En una medida importante, estos criterios suponen también la ponderación que debería darse a cada uno de los aspectos incluidos en la evaluación. En este punto presentaremos una propuesta de estructura básica del IRSE, entendiendo por ello la presentación de las dimensiones, categorías y aspectos a tener en cuenta para la evaluación de la RSE, incorporando algunos ejemplos de indicadores que, como se dijo más arriba, constituyen los elementos finales y más específicos del proceso evaluatorio.

Es necesario destacar que en los trabajos sobre Responsabilidad Social Empresaria realizados en el exterior, tal cual lo presentado en el capítulo anterior, los marcos conceptuales que explican y justifican los esquemas de evaluación y/o preparación de los triples balances (económico-financiero, ambiental y social) se encuentran escasamente desarrollados. Existen, por el contrario, explicaciones muy amplias y detalladas, en algunos casos demasiado rígidas y pretenciosas, sobre los indicadores que deberían incluirse en esas evaluaciones y/o informes. Nuestro documento se inclina por un balance inverso, esto es, desarrollamos ampliamente el marco conceptual (capítulo 1 y los puntos 1 y 2 de este capítulo), pero no nos abocamos a detallar exhaustivamente los indicadores.

Al comenzar el capítulo, comentamos la importancia y necesidad de brindar márgenes de flexibilidad que permitan a los equipos evaluadores encuadrar las características y particularidades de aquellas acciones que circunscriben el comportamiento socialmente responsable propio y característico de cada empresa. Usaremos el marco conceptual presentado en el punto anterior para ejemplificar y justificar la existencia de esos márgenes. Según ese marco, cuando una empresa capacita y educa a sus empleados, debe ser evaluado positivamente por el IRSE, pero debe ser evaluado únicamente por el efecto externo no apropiable por la empresa, como se explicó en el punto anterior. Esto quiere decir que cuanto más específica a la empresa sea esa capacitación, menor valor y ponderación debe dársele en la evaluación. En otros palabras, según nuestro marco conceptual, es necesario que, en este ejemplo, el equipo evaluador analice cuál es la naturaleza específica de la capacitación empresaria, y, en función de esas características, otorgue un mayor o menor reconocimiento a la misma.

(44) Es probable que el balance correcto entre el grado de detalle del índice de RSE y los márgenes de flexibilidad que deben tener los equipos evaluadores, se encuentre en un zona intermedia delinada por la estructura básica que presentaremos en el apartado que sigue, cuyo grado de detalle y especificidad debe ampliarse en futuras investigaciones, y las estructuras muy detalladas que se comentaron en el capítulo anterior, que no permiten acomodar la evaluación a las especificidades de cada empresa.

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