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Pedro González-Trevijano

La Responsabilidad de Empresas y ONG en su vínculo con la sociedad

Pedro González-Trevijano, Rector de la Universidad Rey Juan Carlos, de España, expuso sobre Universidad y Responsabilidad Corporativa el 22 de noviembre de 2006 en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de esa casa de altos estudios, en Madrid. Esta fue su ponencia:

La Universidad Rey Juan Carlos es una Universidad moderna, pujante y valiente. Si me preguntaran cuáles son los dos rasgos más definitorios respecto del resto de Universidades del espectro universitario español, destacaría, en primer lugar, su cercanía y su empatía con los asuntos y cuestiones que le interesan hoy a la ciudadanía. Creo que es una Universidad muy próxima a lo que piensan sus ciudadanos, a lo que sienten y les preocupa. Y, en segundo lugar, es una Universidad que se mostró, desde su constitución hace 10 años, cercana al mundo de la empresa.

Tradicionalmente, por diferentes razones, la Universidad y la empresa no han ido siempre de la mano. Es verdad que en los últimos años ambas han hecho un esfuerzo por acercarse y desarrollar sinergias comunes en proyectos conjuntos. Esta sintonía con los problemas que le interesan a la ciudadanía y este acercamiento a la empresa se visualizan muy bien en el objeto de las siguientes reflexiones: ¿Cuáles son las relaciones de la Universidad con el mundo de la empresa?, ¿cuáles son las relaciones de la Universidad con el mundo de la sociedad civil?, ¿cómo se articulan las relaciones en un ámbito tan puntero y ya tan relevante, como es la responsabilidad social corporativa(RSC)? y ¿cuál es el papel que despliegan hoy en este ámbito de relaciones las organizaciones no gubernamentales?

La RSC es un elemento indefectible del perfil de las empresas de hoy. Seguramente más adelantado en el mundo anglosajón, pero en el mundo de la Europa continental y Latinoamérica se ha hecho un esfuerzo importante en los últimos años.

Hoy la RSC importa a los empresarios, importa a los inversionistas, importa a los sindicatos, importa, y mucho, a los consumidores, importa a las organizaciones empresariales y, desde luego, le importa a la Universidad, ya que está entroncada en la sociedad civil.

El mundo está lleno de revolucionarios. Pecando de chauvinista, algo que los españoles no solemos ser, diré que hemos tenido importantísimos revolucionarios a lo largo de la historia en muy diferentes ámbitos. En el campo de la ciencia, Miguel Servet y Santiago Ramón y Cajal. Hemos tenido extraordinarios pintores, quizás nunca mejor representados que por esa tríada mágica Velázquez, Picasso y Goya; extraordinarios escritores, como Cervantes, García Lorca, Lope de Vega, Quevedo, Calderón de la Barca; magníficos emprendedores como el Marqués de Salamanca o Eduardo Barreiros.

Pero hoy, los revolucionarios en el mundo no son solamente aquéllos que se dedican al ejercicio de las actividades artísticas, políticas, científicas o culturales. Revolucionarios de verdad son aquellos que hacen, al menos en un momento de su vida, un sitio preferente a la atención y preocupación por las cuestiones que afectan a los demás.

Aquellas personas que se ocupan, bien a título personal, o bien auspiciando proyectos empresariales, de temas de sociedad civil, ONG o Responsabilidad Social Corporativa, son también auténticos revolucionarios.

La Universidad Rey Juan Carlos ha tenido la ocasión de coparticipar hace unos meses en un magnífico Congreso en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, donde hubo representación de más de 60 Universidades iberoamericanas y europeas, y más de 1.500 profesores. Entonces tuvimos la oportunidad de constatar que efectivamente los revolucionarios eran los de antes, pero también hay revolucionarios nuevos, con caras nuevas, que atienden a problemáticas nuevas.

Bernardo Kliksberg escribía en Buenos Aires por esos días un magnífico artículo, en el excelente periódico La Nación, que yo recorté y leí varias veces, sobre dos millonarios ejemplares, que son dos revolucionarios gigantescos: el presidente de Microsoft, Bill Gates, y Warren Buffett. Los dos, como es sabido, han puesto en marcha un proceso de respaldo económico empresarial gigantesco. Incluso Bill Gates va a abandonar sus responsabilidades empresariales y se va a dedicar sólo a las cuestiones de su fundación, la Fundación Bill y Melinda Gates, a la que ha destinado 40 mil millones de dólares. Y si esto es realmente llamativo, no lo es menos que otro multimillonario, en este caso un gurú de las grandes finanzas norteamericanas como Buffett, hiciese otra donación de 30.000 millones de dólares a una fundación que ni siquiera lleva su nombre para impulsar proyectos referidos a las atenciones de las personas menos favorecidas.

En este ámbito, las empresas tienen mucho que decir, su responsabilidad es determinante. Hace bastantes años en el mundo anglosajón se tomó conciencia de la importancia de la RSE, y en Iberoamérica, las empresas y Universidades tenemos mucho que decir. Y por ello hemos puesto en marcha una red de universidades iberoamericanas, preocupadas fundamentalmente en estudiar aquellas cuestiones que afectan a la responsabilidad social de las empresas.

 




Pedro González Trevijano