Expirado
Empresas

Distinciones en Iberoamérica.

Nota en BAE Internacional

Hace ya un cuarto de siglo que el Foro Ecuménico Social le encomendó un trabajo a Adolfo Sturzenegger (PADRE), economista, profesor de la Universidad Nacional de La Plata, que sirviera como Indice de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), para organizar premios latinoamericanos con adecuadas características, como paso para una certificación integral de RSE.

La iniciativa se extendió a Iberoamérica, y de hecho en el primer certamen el galardón lo recibió el N° 1 del Grupo BBVA en el Palacio Marqués de Salamanca, en Madrid, y luego el CEO de Telefónica Internacional, en el Distrito C de esa misma ciudad, y años siguientes el director para América Latina del Grupo Santander, en la ciudad financiera de esa corporación en Boadilla del Monte, y lo siguió el presidente del Grupo Mapfre, en Majadahonda (cercanías de Madrid).

Cuando Sturzenegger hizo ese documento, que fue presentado en la Universidad Católica de Córdoba, en el Museo Malba, en la Fundación Libertad en Rosario y en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, señaló que estas cuestiones implican el tratamiento de aspectos morales, reflexionar y discutir sobre temas que trascienden los meros principios económicos y van hacia la sociedad en su conjunto.

Propuso hacer una evaluación lo más integral posible de la empresa, y valorar positivamente aquellas acciones que efectivamente tienden a resolver situaciones donde existen verdaderos fracasos o imposibilidades de los gobiernos o del mercado.

Para eso, enfatizó, hay que superar el reduccionismo de algunos de los miembros más destacados de su profesión, que desechan la validez del concepto de RSE. Un famoso artículo del ‘70 de Milton Friedman decía que “la única responsabilidad social de las empresas es maximizar sus beneficios”. A medida que profundizaba en el concepto de la RSE, Sturzenegger advirtió que el desafío que tenía era entroncar el mismo con el cuerpo central de la teoría de la política económica. “Esto es lo que permite reivindicar tanto la idea de la RSE, como a mi propia disciplina de al menos uno de sus pecados reduccionistas”, aseveró.

Esperaba que las presentaciones a los certámenes de ese Foro cumplieran esos objetivos. Así se concretó, y centenares de empresas postularon sus Informes o Reportes.

En base a ese documento se elaboraron índices, “para que la sociedad tenga un dato transparente, bien definido y concreto acerca del comportamiento empresario, y de esta forma sepa cuáles son las empresas que actúan en forma socialmente responsable”, en palabras del destacado economista. Con ese trabajo se buscó determinar “qué se debe premiar y qué se debe castigar, y que la sociedad sepa a qué empresas premiar y a cuáles castigar, con lo cual ser socialmente responsable será un buen negocio empresario”, en palabras de Sturzenegger.

Cuando comenzó esa iniciativa no existía todavía en el mundo una certificación semejante, en particular porque muchas empresas y organizaciones empresarias se oponían a ella, como él admitió. Entonces alentaba metas intermedias para crear esa cultura de la RSE y para informar a la sociedad sobre cuáles son las empresas que están más cerca de cumplir con esa idea.

Desde entonces centenares de compañías se presentaron a esa convocatoria y muchas de ellas fueron premiadas. La evaluación está a cargo comités integrados por profesores y expertos de varios países, con jurados que incluyen a destacados académicos de universidades de Iberoamérica, y referentes de la sociedad.

Hace pocos años se pensó que esa intención iba a debilitarse, pero no fue así, y siguieron presentándose muchas compañías, por lo cual ese Foro decidió premiar a una suerte de Top 40, y luego Top 50. Cámaras empresarias de otras naciones organizaron otros concursos similares.

De manera que se puede afirmar que aunque hay detractores de esta tendencia, se ha fortalecido y hoy -por lo menos en Iberoamérica- las corporaciones mantienen sus Informes Integrados o Reportes (y hasta los chinos se están sumando). Hay quienes dicen que lo hacen para mostrarlos ante organismos internacionales de crédito. Pero saben que la sociedad, en definitiva, es la que los premiará.

Fernando Flores Maio

Sociólogo, periodista, escritor, director del Foro Ecuménico Social y de la revista foroecumenico.com

Adolfo Sturzenegger